martes, 3 de febrero de 2026

Callar no es gobernar: el deber de informar de un regidor


Callar no es gobernar: el deber de informar de un regidor

Un regidor o regidora que guarda silencio no está cumpliendo con su función pública. El artículo 8º constitucional establece el derecho de petición y la obligación de las autoridades de responder. A su vez, la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública refuerza el principio de máxima publicidad: todo acto de gobierno debe ser visible para la ciudadanía.

Esto implica que quienes integran un cabildo no sólo deben tomar decisiones, sino explicarlas, documentarlas y hacerlas públicas.

¿Y qué debe informar un regidor?
Primero, su asistencia a las sesiones de cabildo. Segundo, los posicionamientos que asume en cada sesión, especialmente cuando se discuten temas polémicos o de alto impacto social. También debe informar los resultados de las comisiones que integra, las solicitudes ciudadanas que recibe, a qué áreas las canaliza y cuál fue el resultado de esa gestión.

La rendición de cuentas no tiene un solo canal. Puede realizarse a través de periódicos impresos, redes sociales, reuniones vecinales, medios de comunicación locales, televisoras municipales e incluso mediante sesiones de cabildo abiertas al público.

¿Y qué ocurre cuando no informa?
Se incurre en una omisión que debilita la confianza pública y abre la puerta a decisiones opacas o dudosas. Informar es rendir cuentas; callar es traicionar la función pública.

Por ello es fundamental que la ciudadanía investigue qué está haciendo su regidor o regidora, cómo está votando —especialmente en momentos clave como la discusión del presupuesto— y cómo justifica cada decisión que toma. También es válido preguntar directamente: ¿qué votó en la última sesión?, ¿dónde lo informó?, ¿por qué no lo ha hecho público?

La democracia no se sostiene con silencios, sino con información clara y participación activa.
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lunes, 2 de febrero de 2026

Estudia para Médico Veterinario Zootecnista


Estudia para Médico Veterinario Zootecnista

La labor de un Médico Veterinario Zootecnista trasciende el cuidado de las mascotas en un consultorio y animales de granja, entre otros seres vivos.

El Médico Veterinario Zootecnistas es un pilar fundamental en la protección de la vida en el planeta, operando bajo un enfoque multidisciplinario que conecta la salud animal, humana y ambiental.
 
Áreas de desarrolla

Un Médico Veterinario Zootecnista es un experto capacitado para diagnosticar, tratar y prevenir enfermedades en diversas especies, pero también para gestionar sistemas de producción y garantizar la seguridad de lo que consumimos. Sus funciones principales incluyen:

Práctica Clínica y Quirúrgica: Domina herramientas de laboratorio y tecnología de vanguardia para identificar patologías en animales, realizando procedimientos médico-quirúrgicos con un enfoque ético.

Medicina Preventiva y Bienestar: Implementa calendarios de vacunación, protocolos de desparasitación y campañas educativas para asegurar la salud integral de pequeñas y grandes especies.

Salud Pública y Zoonosis: Es el encargado de diseñar estrategias para controlar enfermedades que se transmiten de animales a humanos (zoonosis), protegiendo así a la población global.

Seguridad e Inocuidad Alimentaria: Evalúa y garantiza que los productos de origen animal cumplan con normativas nacionales e internacionales para que sean seguros para el consumo humano.

Producción Animal Sostenible: Utiliza la genética aplicada, la nutrición balanceada y el manejo zootécnico para mejorar la eficiencia de los sistemas pecuarios de manera responsable.

Conservación y Medio Ambiente: Participa en proyectos de conservación de animales silvestres y aborda desafíos como el cambio climático bajo el modelo One Health.
 
Campo laboral de un Médico Veterinario Zootecnista

Gracias a su formación técnica y pensamiento estratégico, un Médico Veterinario Zootecnista puede liderar en clínicas veterinarias, hospitales especializados, en la agroindustria, organismos internacionales y en el sector público para la gestión de salud comunitaria.

La Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) te invita a formar parte de la primera Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud privada en México en implementar el modelo One Health, el cual aborda la salud humana, animal y ambiental.

Nuestro programa consta de 10 semestres en modalidad presencial, donde realizarás prácticas reales desde el primer día en nuestra propia granja universitaria, clínicas especializadas y programas rurales.

Aprenderás en el Centro Inmersivo de Educación en Salud (CIES), que cuenta con simuladores clínicos y laboratorios de alta tecnología únicos en su tipo.

Con 90 años de legado y más de 80 mil egresados en el área de la salud, la UAG te respalda con alianzas estratégicas, incluyendo contenidos de Arizona State University (ASU).

¡Inicia tu proceso de admisión para el periodo 2026 y conviértete en un líder que protege la salud del planeta!
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La silla vacía y el ruido que deja: Adán Augusto y el temblor morenista en Veracruz


La silla vacía y el ruido que deja: Adán Augusto y el temblor morenista en Veracruz

Por Miguel Angel Cristiani G

Hay renuncias que no se explican por lo que dicen, sino por lo que provocan. La salida de Adán Augusto López Hernández como coordinador de los senadores de Morena no es un simple movimiento interno ni un trámite burocrático de partido; es una sacudida política con réplicas claras en los estados, y en Veracruz, particularmente, el eco es más fuerte, más incómodo y más revelador.

Desde hace décadas he visto ir y venir coordinadores, líderes parlamentarios y jefes políticos. Algunos se van con discreción; otros, dejando incendios. Adán Augusto se va dejando una estela de preguntas, tensiones internas y reacomodos que exhiben la fragilidad de un movimiento que se vendió como monolítico, pero que hoy cruje por dentro.

En Veracruz, la renuncia no es anecdótica. Adán Augusto fue —y sigue siendo— un referente de poder dentro de Morena. Su influencia no se limitaba al Senado: alcanzaba a gobernadores, operadores políticos, estructuras territoriales y aspirantes que, en voz baja o abierta, lo veían como un árbitro confiable y un eventual factor de equilibrio rumbo al relevo presidencial y a las disputas estatales de 2024 y 2025.

Su salida del liderazgo parlamentario rompe ese eje. ¿Consecuencia inmediata? Un vacío de interlocución. Los senadores veracruzanos de Morena pierden a un coordinador con oficio político probado, con línea directa con Palacio Nacional y con capacidad de contención interna. Lo que viene es una etapa de mayor fragmentación, donde los grupos locales —ya de por sí confrontados— buscarán imponer agenda, posiciones y candidaturas sin un mando claro que ordene la tropa.

No es un secreto que en Veracruz Morena no es un bloque homogéneo. Conviven ahí el morenismo fundacional, los recién llegados, los pragmáticos reciclados del viejo régimen y los operadores regionales con intereses propios. Adán Augusto, con todos sus claroscuros, funcionaba como un dique. Su renuncia abre la compuerta.

En términos legislativos, la consecuencia será una menor capacidad de gestión para el estado. Menos acuerdos, menos prioridad presupuestal y más ruido interno. En política, la ausencia de liderazgo no se llena con discursos, sino con disputas. Y esas disputas suelen cobrarse factura en recursos, obras y atención federal.

En el plano electoral, el impacto es aún más delicado. Veracruz se encamina a un proceso sucesorio complejo, con aspirantes adelantados, encuestas amañadas y una militancia cada vez más escéptica. La salida de Adán Augusto debilita a un grupo y fortalece a otros, pero sobre todo acelera la lucha interna sin reglas claras. Morena corre el riesgo de repetir lo que tanto criticó del PRI: fracturas internas disfrazadas de unidad discursiva.

Hay también una lectura nacional que no debe soslayarse. La renuncia envía un mensaje: el poder en Morena ya no se concentra, se dispersa. Y cuando el poder se dispersa sin institucionalidad sólida, surgen los caudillismos locales, las decisiones improvisadas y los errores estratégicos. Veracruz, con su historial de crisis políticas y gobernantes erráticos, no está para experimentos.

Desde la ética pública, el tema exige algo más que grilla. La ciudadanía veracruzana no votó por pugnas internas ni por ajustes de cuentas entre corrientes. Votó por resultados, estabilidad y congruencia. Cada renuncia de alto nivel debería explicarse con claridad y asumirse con responsabilidad, no esconderse tras comunicados ambiguos y silencios calculados.

Adán Augusto se va del Senado, pero deja un problema abierto. La pregunta no es solo quién ocupará su lugar, sino si Morena tiene la madurez política para procesar esta salida sin dañar al país y a los estados. En Veracruz, la respuesta aún no se ve clara, y cuando la política se vuelve opaca, el ciudadano siempre pierde.

Porque al final, más allá de nombres y cargos, lo que queda es una verdad incómoda: cuando el poder se mueve sin rumbo, los cimientos tiemblan… y Veracruz ya sabe demasiado bien lo que pasa cuando nadie quiere hacerse responsable del temblor.
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La Secretaría del Ayuntamiento: un órgano institucional


La Secretaría del Ayuntamiento: un órgano institucional

Cuando un presidente municipal nombra a su secretario o secretaria del Ayuntamiento, no le está entregando una oficina personal ni un espacio para hacer favores. La Secretaría no es un escritorio privado: es una institución que debe servir al cabildo, cuidar que los trámites se hagan conforme a la ley y garantizar que las decisiones del Ayuntamiento sean legales y transparentes.

Su función es dar certeza a los acuerdos, respaldar documentos oficiales y asegurar que el gobierno municipal actúe correctamente. En pocas palabras, es una pieza clave para que el municipio funcione con orden y respeto a las reglas.

El problema surge cuando se confunde la lealtad con la obediencia ciega. Cuando un funcionario deja de responder a la ley y empieza a responder a intereses personales, el equilibrio del gobierno se rompe y quien termina perdiendo es la ciudadanía. Se abren espacios para abusos, decisiones injustas y falta de transparencia.

Desde una ética básica, los cargos públicos no son favores ni premios. Son responsabilidades que deben ejercerse con límites claros, honestidad y compromiso con la gente. Un puesto no pertenece a una persona, pertenece a la institución y al servicio público.

Defender que la Secretaría del Ayuntamiento actúe con independencia y legalidad no es un tema político, es un tema ciudadano. Significa exigir gobiernos más justos, decisiones claras y autoridades que respeten la confianza de la sociedad.

FUNCIONES PRINCIPALES:

Apoyo al Cabildo: Prepara, coordina y da seguimiento a las sesiones de Cabildo, registrando acuerdos y asistiendo a las reuniones (con voz, pero sin voto).

Asuntos Administrativos y Políticos: Despacha asuntos administrativos, apoya en la política interna y coordina las dependencias municipales.

Fe Pública y Archivo: Autoriza y certifica actos del Cabildo, expide copias certificadas, constancias (origen, vecindad) y resguarda los archivos municipales.

Atención Ciudadana y Comunicación: Coordina audiencias públicas, atiende solicitudes y difunde los programas del gobierno municipal.

Normatividad: Compila y resguarda leyes, reglamentos, bandos y otros documentos normativos.

Inventario Municipal: Auxilia al Síndico en el inventario de bienes del municipio.
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Agente de Tránsito y Apoyo Vial no son lo mismo


🚦 Agente de Tránsito y Apoyo Vial no son lo mismo

* Conoce sus funciones y tus derechos

Aunque ambos trabajan en la vía pública, solo uno tiene facultad para sancionar. Identificar correctamente a cada figura ayuda a los ciudadanos a ejercer sus derechos y evitar abusos o confusiones.

En calles, avenidas y cruceros es común observar a personal encargado de la movilidad, especialmente en horas pico, eventos o contingencias. Sin embargo, muchas personas desconocen que un Agente de Tránsito y un Apoyo Vial no desempeñan las mismas funciones ni cuentan con la misma autoridad legal.

Conocer esta diferencia permite a la ciudadanía actuar con mayor seguridad, saber cuándo una indicación es obligatoria y cuándo se trata únicamente de orientación o apoyo.

🚓 Agente de Tránsito: autoridad con facultad sancionatoria

El Agente de Tránsito es una autoridad formal encargada de hacer cumplir el Reglamento de Tránsito. Entre sus principales funciones se encuentran:

✔️ Aplicar multas y sanciones por infracciones.

✔️ Detener vehículos cuando existe una falta al reglamento.

✔️ Investigar y atender accidentes viales.

✔️ Portar uniforme oficial, identificación y brazalete de tránsito.

✔️ Garantizar el orden y la legalidad en la circulación.

Sus indicaciones son de cumplimiento obligatorio y cuentan con respaldo legal.

🦺 Apoyo Vial: orientación y auxilio, sin poder para multar

El Apoyo Vial, también conocido como guía de movilidad, tiene un papel auxiliar y preventivo. Sus tareas principales son:

✔️ Dirigir y ordenar el flujo vehicular.

✔️ Señalizar zonas de riesgo, cierres o desvíos.

✔️ Brindar apoyo a peatones, automovilistas y ciclistas.

✔️ Auxiliar en fallas mecánicas menores o situaciones imprevistas.

✔️ Facilitar la movilidad y prevenir congestionamientos.

⚠️ Importante: no tiene facultad para imponer multas, retener documentos ni detener vehículos por infracciones.

🧭 ¿Por qué es importante conocer la diferencia?

Desde un enfoque ciudadano, identificar quién es autoridad y quién es personal auxiliar ayuda a:

✅ Evitar cobros indebidos o actos irregulares.

✅ Saber cuándo una orden debe cumplirse legalmente.

✅ Exigir trato respetuoso y transparente.

✅ Fortalecer la cultura vial y la confianza institucional.

En resumen, el Agente de Tránsito aplica la ley, mientras que el Apoyo Vial facilita la movilidad y brinda asistencia. Ambos cumplen funciones importantes, pero con responsabilidades claramente distintas.

Con información, la ciudadanía toma mejores decisiones y contribuye a una convivencia vial más segura y ordenada. 🚘👥
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