El estudio de los procesos que ocurren entre las plantas y el suelo en ambientes áridos fue el eje de la investigación realizada por Carolina Arellano Hernández, quien presentó su examen de grado del Doctorado en Ciencia en Ecología y Biotecnología, impartido por el Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada (Inbioteca) de la Universidad Veracruzana (UV).
En el proyecto titulado “Bioelementos en el sistema planta-suelo de leguminosas en un semidesierto tropical”, analizó la composición elemental de las hojas de distintas especies de leguminosas que habitan en el Valle de Zapotitlán Salinas, un semidesierto tropical ubicado en el estado de Puebla.
El objetivo fue comprender cómo varían estos elementos entre especies y de qué manera esa diversificación puede ayudar a explicar cómo conviven distintas plantas en un mismo entorno, además de su influencia en los procesos del suelo.
Se centró en siete especies de leguminosas abundantes en la región: Acacia, Bacchelia constricta, Bacchelia bilimeckii, Bacchelia campechiana, Mimosa luisana, Neltuma laevigata, Senna wislizeni y Parkinsonia praecox, las cuales fueron seleccionadas por su capacidad de formar “islas de fertilidad”, es decir, pequeños sistemas planta-suelo que modifican las condiciones del suelo a su alrededor, favoreciendo la acumulación y transformación de nutrimentos.
Arellano Hernández explicó que el análisis de la composición elemental de las hojas permite identificar diferencias entre las especies, lo que ayuda a reconocer sus llamados nichos biogeoquímicos.
Este enfoque aporta información valiosa para entender por qué varias especies pueden coexistir en un mismo espacio sin competir directamente por los mismos recursos.
Además, aporta elementos para comprender cómo las leguminosas influyen en procesos clave del suelo, como la mineralización, la nitrificación y la desnitrificación, así como en el movimiento y transformación de nutrimentos mediado por microorganismos.
Estos procesos, detalló, están estrechamente relacionados entre sí y son fundamentales para mantener la fertilidad del suelo en ambientes con condiciones extremas.
Carolina Arellano destacó que uno de los aportes del trabajo es la posibilidad de aplicar este conocimiento en el futuro, ya que las hojas de estas especies podrían utilizarse como una alternativa biotecnológica para enriquecer suelos agrícolas. De esta manera, se abre la puerta a estrategias sustentables que aprovechen los nutrimentos aportados naturalmente por las plantas, especialmente en regiones áridas y semiáridas.
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