lunes, 16 de febrero de 2026

Therian, un fenómeno emergente que despierta curiosidad


Ser therian: entre la identidad, la expresión personal y la búsqueda de comprensión

REPORTAJE

Un fenómeno emergente que despierta curiosidad, debate y reflexiones sobre identidad en la sociedad actual.

En los últimos años, el término “therian” ha comenzado a ganar visibilidad en redes sociales, comunidades juveniles y espacios de diálogo sobre identidad. Ser therian —abreviatura de therianthrope, del griego “bestia” y “humano”— se refiere a personas que se identifican profunda e internamente con un animal no humano a nivel psicológico, emocional o espiritual.

Para quienes se reconocen como therians, no se trata de un disfraz, un juego o una moda, sino de una vivencia interna persistente, en la que sienten que su esencia o identidad guarda una conexión con un animal específico, conocido como su “teriotipo” o theriotype.

Una identidad interna, no una fantasía

A diferencia de los furries, quienes suelen adoptar personajes animales como forma de entretenimiento o expresión artística, los therians sostienen que su vínculo con un animal es parte fundamental de quiénes son, no una afición ni un pasatiempo elegido.

“Es una forma de entenderme a mí mismo”, expresan algunos miembros de estas comunidades. Muchos relatan que esta sensación de identificación se manifestó desde la infancia, mucho antes de conocer el término que hoy le da nombre a su experiencia.

Expresión libre, pero no obligatoria

Aunque la vivencia therian es principalmente interna, algunas personas deciden expresarla mediante accesorios como máscaras, colas u otros elementos simbólicos. Otros practican la llamada “cuadropedia”, que consiste en moverse en cuatro extremidades como una forma de conexión corporal con su teriotipo.

Sin embargo, los propios therians aclaran que estas expresiones no son obligatorias y que cada persona vive su identidad de manera distinta.

Comunidad, respeto y búsqueda de comprensión

Ante la incomprensión o el estigma, muchos therians se agrupan en comunidades que llaman su “manada”, un espacio para compartir experiencias, apoyarse mutuamente y encontrar aceptación.

Un punto importante que destacan es que son plenamente conscientes de su cuerpo humano físico. No se trata de una alucinación ni de creer que pueden transformarse literalmente en animales, sino de una experiencia interna de identidad, similar a otras formas de autodefinición personal.

Un tema ciudadano: diversidad, empatía y diálogo

El surgimiento de estas identidades plantea retos y reflexiones para la sociedad: la importancia del respeto, la salud mental, la diversidad de experiencias humanas y la necesidad de diálogo informado, libre de burlas o discriminación.

Especialistas señalan que, más allá de las opiniones personales, escuchar sin juzgar y promover la empatía es clave para construir una convivencia social más sana.

Ser therian, para quienes lo viven, no es una tendencia pasajera, sino una forma profunda de entenderse a sí mismos en un mundo que todavía aprende a comprender la diversidad de identidades.
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