martes, 10 de febrero de 2026

Jornaleros recibiendo su raya en una hacienda.


En una escena común de los siglos XIX y principios del XX, jornaleros formaban filas cada sábado en las haciendas para recibir su salario semanal. Este momento, esperado tras largas jornadas de trabajo en el campo, era conocido como el día de la “raya”, una práctica profundamente arraigada en la vida laboral rural de México.

El término “raya” surgió de la forma en que se registraban los pagos. Muchos trabajadores no sabían leer ni escribir, por lo que, en lugar de firmar el libro de cuentas, marcaban su pago con una simple línea o raya, como constancia de haber recibido su jornal. Con el tiempo, el acto de pagar y cobrar el salario quedó ligado de manera inseparable a esta palabra.

Aunque las haciendas y su sistema laboral han quedado en el pasado, el lenguaje conserva la memoria de esa práctica. El verbo “rayar” aún persiste en varias regiones del país, donde expresiones como “Voy al banco por la raya” continúan siendo una forma popular de referirse al cobro del sueldo.

Así, la raya no solo representa un método de pago de otra época, sino también un fragmento vivo de la historia social de México, recordándonos las condiciones de vida de los jornaleros y la huella que dejaron en nuestra cultura y en nuestro lenguaje cotidiano. Radio Pasomachense.