Chiapas.– Con apenas 25 años, Edwin Ocampo salió de su hogar en Copainalá, Chiapas, con la ilusión de cumplir con su deber como elemento de la Guardia Nacional… y nunca regresó.
El joven perdió la v/d4 durante los enfrentamientos registrados en Jalisco, dejando un vacío imposible de llenar. En su comunidad no solo se va un valiente uniformado, se va un hijo, un amigo, un vecino. Cada sonrisa, cada recuerdo y cada gesto de bondad que compartió permanecerá en los corazones de quienes lo conocieron.
Hoy Copainalá llora, pero también honra su valentía y su entrega. Que Edwin descanse en paz y que su sacrificio no sea olvidado.
