domingo, 15 de febrero de 2026

Pasar del discurso a la acción, el reto para Paso del Macho


– El desarrollo económico local no debe imponerse desde un escritorio

– No es una moda, sino una necesidad estratégica

▪️Desarrollo económico local: la oportunidad municipal que no puede esperar

En un escenario global marcado por el cambio climático, la degradación ambiental y la presión sobre los sistemas alimentarios, los municipios tienen frente a sí una responsabilidad histórica: impulsar un modelo de desarrollo económico local que sea sostenible, inclusivo y con identidad propia.

Cuando el territorio se convierte en protagonista —y no en espectador— es posible activar economías rurales dinámicas, fortalecer el tejido social y generar orgullo comunitario. La clave está en articular esfuerzos públicos, privados y ciudadanos bajo una visión compartida.

Hoy más que nunca, el desarrollo económico no puede medirse solo en cifras macroeconómicas; debe reflejar bienestar tangible en las colonias, comunidades y congregaciones que integran cada municipio.

▪️Diversificación económica: blindaje ante la incertidumbre

Muchos municipios, especialmente rurales o semiurbanos, dependen de una sola actividad: agricultura tradicional, comercio informal, industria específica o remesas. Esta concentración los vuelve vulnerables a crisis externas, cambios de mercado o fenómenos naturales.

Desde el ámbito municipal, fomentar la diversificación económica implica:

* Impulsar micro y pequeñas empresas locales.

* Crear programas de incubación para emprendedores.

* Facilitar permisos y simplificar trámites.

* Promover cadenas de valor locales (del productor al consumidor).

Un municipio que apuesta por el turismo rural, la transformación agroalimentaria, la artesanía, la gastronomía y los servicios profesionales construye resiliencia. No se trata de abandonar la vocación productiva histórica, sino de ampliarla.

▪️Infraestructura: la base del desarrollo real

Sin infraestructura adecuada, el discurso de desarrollo se queda en intención. Caminos rurales transitables, acceso a agua potable, energía confiable, conectividad digital y servicios de salud son condiciones mínimas para atraer inversión y fortalecer el emprendimiento local.

La inversión municipal estratégica debe priorizar:

* Conectividad digital para cerrar la brecha tecnológica.

* Espacios públicos dignos que detonen actividad económica.

* Mercados municipales modernizados.

* Centros de capacitación y formación técnica.

La infraestructura no solo dinamiza la economía; también mejora la calidad de vida y reduce la migración forzada.

▪️Participación ciudadana: desarrollo con rostro humano

El desarrollo económico local no puede imponerse desde un escritorio. Requiere escuchar a productores, comerciantes, jóvenes, mujeres emprendedoras y organizaciones sociales.

Los gobiernos municipales pueden crear:

* Consejos ciudadanos de desarrollo económico.

* Mesas sectoriales permanentes.

* Presupuestos participativos enfocados en proyectos productivos.

* Redes de colaboración entre empresas locales.

Cuando la ciudadanía se involucra, el sentido de pertenencia se fortalece y los proyectos trascienden administraciones.

▪️Turismo rural y economía creativa: identidad que genera ingresos

El patrimonio cultural, gastronómico y natural es una mina de oro desaprovechada en muchos municipios. Fiestas tradicionales, rutas gastronómicas, ecoturismo, ferias artesanales y eventos culturales pueden convertirse en motores económicos.

La economía creativa —artistas, diseñadores, productores culturales— no es un lujo; es una industria generadora de empleo y cohesión social. Apostar por ella significa dinamizar espacios, atraer visitantes y posicionar al municipio en nuevos mercados.

▪️Educación y capacitación: la inversión más rentable

Ninguna estrategia económica será sostenible sin capital humano preparado. La coordinación entre ayuntamientos, instituciones educativas y sector productivo es esencial para diseñar programas alineados a las necesidades reales del territorio.

Capacitación en:

* Comercialización digital.

* Transformación de productos locales.

* Gestión empresarial.

* Turismo sostenible.

* Innovación agropecuaria.

* Invertir en habilidades es invertir en autonomía económica.

* Una agenda municipal para el siglo XXI

El desarrollo económico local no es una moda; es una necesidad estratégica. Los municipios que comprendan esto dejarán de competir únicamente por recursos federales y comenzarán a generar riqueza desde dentro.

La experiencia internacional demuestra que cuando se fortalecen las economías de proximidad, se reduce la desigualdad, se fortalece el tejido social y se construyen comunidades resilientes.

El reto está en pasar del discurso a la acción.
Porque el verdadero desarrollo no llega desde afuera: se cultiva desde el territorio, con visión, colaboración y compromiso ciudadano.