viernes, 13 de febrero de 2026

Qué sencillo es


Lo irónico del velorio no es la muerte.
Es el espectáculo.

Porque el mismo teléfono que nunca sonó para preguntarle “¿cómo estás?”…

hoy no deja de sonar para avisar: “ya falleció.”
Y entonces aparecen.

Como si alguien hubiera abierto una puerta invisible que en vida nadie encontró.
Llegan los abrazos que no dieron.
Las flores que nunca regalaron.

Las palabras bonitas que jamás se atrevieron a decir cuando todavía podían oírlas.

Algunos lloran fuerte… demasiado fuerte.
No porque lo extrañen.

Sino porque el silencio del ataúd les grita todo lo que no hicieron.

Qué fácil es amar cuando ya no pueden responderte.

Qué cómodo es hablar bien de alguien cuando ya no puede recordarte tu ausencia.

Qué sencillo es parecer buen hijo, buen hermano, buen amigo… cuando el único testigo ya no respira.

La verdad es incómoda, pero alguien tiene que decirla:
muchos funerales no están llenos de amor…
están llenos de remordimiento disfrazado de lágrimas.

Y si este texto te incomoda…
no es porque sea cruel.
Es porque sabes que alguna vez prometiste una visita que nunca hiciste. 🫂😔