martes, 3 de marzo de 2026

Sistema milpa articula saberes ancestrales


El sistema milpa no sólo representa una forma tradicional de cultivo, sino un bien común que articula saberes ancestrales, prácticas agroecológicas y dinámicas comunitarias vinculadas con la soberanía alimentaria, afirmó Andrea Guadalupe Vargas Palacios, egresada del programa educativo (PE) de Licenciatura en Sociología de la Universidad Veracruzana (UV). 

Lo anterior, al hablar en entrevista sobre la monografía que desarrolló y tituló “El sistema milpa como bien común. Saberes y prácticas en el marco de la soberanía alimentaria de la comunidad de Apanteopan”. 

Explicó que su interés por abordar este tema surgió a partir de su experiencia de servicio social en la Secretaría de Desarrollo Rural, donde tuvo acercamiento directo con campesinos y procesos productivos.

Decidió analizar la milpa desde la sociología no sólo como técnica agrícola, sino como una práctica social que fortalece la organización comunitaria y la producción de alimentos saludables. 

Su estudio se basó en trabajo de campo y entrevistas a diez campesinos de la comunidad de Apanteopan, municipio de Ayahualulco, quienes mantienen prácticas agroecológicas, sin uso de insumos químicos, y producen maíz, frijol y calabaza como cultivos centrales del sistema milpa. 

Entre los principales hallazgos, Vargas Palacios destacó la vigencia de conocimientos transmitidos por generaciones, como los ciclos de siembra guiados por fases lunares y el trabajo colectivo conocido como “mano vuelta”, mecanismo de apoyo mutuo en el que la colaboración se retribuye con trabajo y no con dinero.

La investigación también advierte problemáticas actuales, como la disminución de personas dedicadas a la siembra y la migración de jóvenes hacia otros estados en busca de empleo, lo que impacta la continuidad de las prácticas agrícolas tradicionales, mencionó la egresada. 

Andrea Guadalupe Vargas subrayó que el sistema milpa contribuye a la soberanía alimentaria al priorizar el autoconsumo y el control comunitario sobre la producción, aunque reconoció que este concepto aún enfrenta retos ante modelos de consumo que privilegian productos industrializados.


La egresada consideró que su formación en sociología le permitió ampliar la mirada sobre las dinámicas rurales y comprender que la milpa no es únicamente un sistema productivo, sino un espacio donde convergen cultura, identidad y organización social. 

Invitó a la comunidad universitaria a profundizar en estudios sobre soberanía alimentaria y bienes comunes, así como a revalorar las prácticas campesinas que sostienen la alimentación en distintas regiones del país. 

Finalmente, consideró relevante “reflexionar sobre lo que consumimos y valorar el trabajo que hay detrás de cada alimento”.
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